Jubilación del Profesor Manuel Hervás
Como muchos sabréis, se nos jubila nuestro compañero, el Profesor Manuel Hervás Morón, “nuestro” Manolo, tras 45 años de una vida laboral dedicada a la investigación y la docencia universitaria. Aunque nacido en Huelva, Manolo estudió Ciencias Biológicas en la Universidad de Sevilla. Posteriormente realizó su Tesis Doctoral (1980-1984) en el Departamento de Bioquímica y CSIC de la Facultad de Biología, germen del actual IBVF. En 1989 obtuvo la plaza de Profesor Titular de Universidad y, en 2010, la de Catedrático, cargo que ha desempeñado hasta su jubilación.
En el ámbito científico, Manolo ha construido un más que sólido curriculum, centrado en el estudio de la química, la estructura y la función de proteínas. Sus investigaciones han sido especialmente relevantes en el campo de la transferencia de electrones en la fotosíntesis oxigénica y en bioenergética. Manolo ha contribuido de forma esencial a esclarecer los mecanismos de transferencia de electrones desde los donadores solubles al fotosistema I y su evolución. En particular, introdujo en España la espectrofotometría de excitación por láser para medir in vivo –y en tiempo real– los procesos de transferencia biológica de electrones. Manolo es coautor de 108 artículos en revistas ISI (con un índice h de 36), además de otras publicaciones, capítulos de libro y numerosas contribuciones a congresos nacionales e internacionales. Es significativo que los artículos en los que Manolo no ha aportado trabajo experimental se puedan contar con poco más que los dedos de una mano. Y es que, al fin y al cabo, la ciencia “hay que hacerla”.
Como profesor, Manolo se ha tomado muy en serio la docencia. Se ha preparado las clases con rigor, las ha impartido con claridad, y ha estado siempre disponible para sus alumnos. En resumen, que disfruta con la docencia… y eso sus alumnos lo saben y lo agradecen.
En el plano personal, pocos podrán decir que pidieron ayuda a Manolo —para aprender a manejar un aparato, resolver una avería o simplemente aclarar una duda— y no la recibieron. Esa generosidad le ha convertido en una figura muy estimada dentro del IBVF, muy especialmente por los investigadores predoctorales que ha dirigido. Además, ha sido vicedirector del Instituto en dos etapas distintas y con directores diferentes, sumando 12 años en el cargo. Esta constante disposición a echar una mano cuando es necesario –y sin pasar factura– habla mucho, y por sí sola, de su excepcional calidad humana.
Solo nos queda desearle lo mejor en esta nueva etapa como jubilado, seguramente dedicado a desmontar y volver a montar coches y motos antiguas, o a disfrutar de los montes de El Bierzo.

